viernes, 30 de noviembre de 2012

Nueva escultura del Grupo Katey en Dinamarca


Escrito por: Tamara Rodríguez Puerto


El Troll es un aterrador miembro de una mitológica raza antropomorfa del folclore nórdico. Su papel en los mitos varía desde gigantes diabólicos —análogos a los ogros de los cuentos de hadas británicos— hasta ladinos salvajes más similares a hombres que viven bajo tierra en alturas o montículos, inclinados al robo y el rapto de humanos.

Con una altura de 3 metros, la escultura que ahora apreciamos fue concebida y desarrollada por los miembros del Grupo KTY, escultores cubanos que se han juntado en el pequeño pueblo de Trunderup, en Fionia, Dinamarca, para construir este Troll que formará parte del grupo de esculturas de una Escuela de Artes y jugará el rol de grill o parrilla, a la usanza de los daneses, tendrá capacidad para 6 personas y será inaugurada el día 7 de diciembre junto a los alumnos y profesores de la escuela, y artistas invitados.

 

Se dice que la parrilla fue desarrollada cuando al colocar una cerca que rodeaba un bello "château", se equivocaron en el cálculo. El barón dueño de la propiedad se habría negado a pagar al fabricante el hierro sobrante y, en desagravio, el herrero utilizó la reja como soporte para cocer carne frente al castillo. El aroma enloqueció al barón a tal punto de acceder a desembolsar los 2 ducados que adeudaba, por lo que obtuvo la reja-parrilla en pugna.

En los contornos del Río de la Plata,  se esgrimían rejillas de hierro forjado para tensar los cueros mientras se secaban a finales del siglo XIX. Se atribuye a los gauchos de esa época el uso de esta herramienta para asar las carnes que sobraban de los animales faenados.

Posterior a una ley de amnistía dictada en 1832 en Uruguay, miles de reclusos comunes y presos políticos vieron nuevamente la luz. En la cárcel de Colonia del Sacramento la fiesta desembocó en escándalo cuando se comenzó a destruir la cárcel. En pocas horas, una banda de cuatreros amnistiados se agenció algunos vacunos de vecinos de la zona. Un convicto arrancó la puerta de su propia celda e improvisó la primera parrilla moderna, cuyos resultados compartieron liberados, policías y transeúntes.

Esperemos que no pase lo mismo en esta escuela, pero sí que disfruten de este bello grill construido en condiciones de frío extremo pero con el amor que caracteriza a los cubanos.