viernes, 2 de noviembre de 2012

El parque de las esculturas

    Toda ciudad se alegra cuando recibe un parque, mucho más, si como sucede en Cienfuegos, estos no abundan en su recinto urbano. El vocablo parque es sinónimo de jardín. Puede decirse que desde los tiempos de Versalles, estas enormes áreas verdes decoradas con fuentes y hermosas esculturas comenzaron a proliferar por toda Europa, la nobleza, y más tarde la burguesía los tenía como lugares de esparcimiento. 


    Al inicio eran privados, sólo para el disfrute de los dueños de las mansiones y sus invitados, poco más tarde, estos comenzaron a ser parte importante de las ciudades.

 
    El parque, generalizado en las ciudades en el siglo XIX, quizás surge como una necesidad de perpetuar el bosque natural que paulatinamente iba mermando con las nuevas urbanizaciones y el surgimiento del ferrocarril. Hoy más que nunca el parque es una necesidad en la ciudad, él nos rodea de sombra, de armonía, de sosiego y sobre todo de belleza. Este que inauguramos hoy, se afianza sobre esa, su otra esencia, o lo que es lo mismo, el mar, su bahía, por lo que recibe en la obra colectiva de diecisiete artistas de la pástica, un intento por dotar a la bella Perla del Sur de un parque que proporcione otro lugar de descanso y recreación, muy vinculado a su mundo marinero y en una de las zonas residenciales más bellas de la ciudad.

    Estas esculturas quedan para perpetuar la obra de varios connotados artistas cubanos, algunos nacidos en el territorio y otros no, unos muy jóvenes y otros no tanto, con diferentes estilos y formas de expresarse, pero la fuerza y pujanza de todas y cada una de las obras en nada desmerita el conjunto. Los materiales son tan variados como los estilos: piedra, granito, hormigón, acero y metales conformados, piezas de desecho, ferrocemento, en un eclecticismo propio de la postmodernidad que ha caracterizado al arte de todos los rincones del orbe en las últimas décadas del siglo XX y aún se respira en los umbrales del siglo XXI.

    Se conjugan casi tres generaciones que estudiaron en diferentes academias del país, algunos son autodidactas, y otros se formaron en escuelas creadas por el gobierno revolucionario en las diferentes provincias. Se adivina entonces que la diversidad del conjunto obedece a muchas y diferentes formas de expresarse, donde ninguno buscó el protagonismo para sí. Queda aún y quedará para siempre, el gran reto que para cada uno de ellos significó hacer una obra atrevida y creativa en medio de un parque que ante todo propone que juguemos con sus obras , que las disfrutemos desde una nueva óptica y al final, los que más disfrutaron del juego fueron los propios artistas, quienes de forma explicita o implícita captaron en su fuero interno la esencia lúdica de este parque.

    Están presentes elementos de un realismo conceptualista y sugerente como pueden ser el “Martillo” de los escultores Arcadio Capote, Pedro Moure y Rubén Peña que transitan en su bien logrado estudio de color, desde lo abstracto al arte POP y , de “De la tierra” del destacado escultor Juan García , en ella no abandona su bien demostrado dominio de la academia con una obra que lo vincula a su etapas anteriores, pero superadas en mucho con esta propuesta. 

    Pueden apreciarse otras piezas llenas de fantasía poética como la “Libélula” de Fidel Reina y la escultura de José Basulto que lleva por nombre “Allá por el litoral de Reina”, esta última conjuga su temática con otras piezas de tema marinero como son “Perché” de Antonio Núñez y “Diversidad” de Carlos Valdivia, obras que por el nombre y por lo que representan, se apegan a la naturaleza fabulosa del trópico, haciéndonos volver a ella, cada cual por senderos diferentes. Por su parte “Reposo” de Taymi Zayas, recuerda una mujer en reposo, que también puede ser un inquietante animal marino, obra que trancita desde el realismo al surrealismo, es una digna representación de la doble presencia femenina en el parque. 

    Como ésta y otras más, algunas piezas son en sí mismas además de esculturas, propuestas para que se disfruten sentándose en ellas. Desacralizando el concepto que hasta hace muy poco existía de las esculturas, se encuentran obras como “ Siempre Izquierda” de Camilo Villalvilla que, como las demás , tendrá detractores o defensores, pero no podrán por menos que pararse ante ellas, sentarse o increparlas, y sin saberlo el espectador estará formando parte del eterno performance que será este parque.

   Desde diferentes ángulos del parque aparecen obras imponentes, no sólo por el uso de los metales conformados como base fundamental de su creación sino también por la consecución de una plasticidad que puede parecer ingenua pero que nos obliga a detenernos ante ellas y no hacer menos que admirarlas; así, quedan ante nosotros ese “inofensivo” Rinoceront que convida a sentarse en su lomo, hecho por uno de los consagrados del patio: William Pérez , “ Reflexión” de Eduardo Álvarez - ¡y de veras que lo logra!- integrando muy bien la propuesta de color sobre el fondo oscuro del metal, a esa máquina de moler que bien pudiera simbolizar este universo del siglo XXI que nos ha tocado vivir donde el ser humano pugna por rescatar su espacio después que casi ha destruido mucho de lo creado con su propio esfuerzo; así como “Mayor que Menor que” de Osmany Caro , contundente propuesta que sugiere algo de movimiento no sólo en el andar sino también en el pensar.

    Están presentes obras como “De tal palo tal Astilla” del connotado Alberto Sánchez o “La Sagrada Familia” de Oscar Lugones que llevan en sí mismas la tradición de los insignes maestros de la vanguardia cubana Mateo Torriente y Rita Longa, con creaciones que más que un homenaje, pudieran considerarse una nueva floración de árboles sembrados en tierra muy fértil desde muy buena semilla.

    Como figura central se atempera en el parque, con total intensión de no robar la preeminencia, la obra del artista invitado Alexis Leiva (Kcho) con su “Vive y deja Vivir” que conjuga con la propuesta conceptual de las demás obras, desde lo lúdico, lo reflexivo y lo marinero.
    ¿Qué integra a estas piezas en la totalidad del parque? No sólo la multiplicidad de técnicas y materiales, sino también la austeridad poética de su mensaje, el contenido y a la vez inquietante pensamiento que apela a la razón antes que a la belleza, o el juego con estos dos elementos: razón y belleza, creando una equilibrio, nada casual en el mundo artístico cienfueguero. 

    Ciudad moderna por excelencia, abanderada de la modernidad desde su propia creación y quizás un poco antes, Cienfuegos hoy exhibe el primer parque posmoderno de toda Cuba y quizás uno de los primeros de Latinoamérica. Otros vendrán con nuevos estilos y propuestas artísticas, pero este, en medio de su diversidad, rompe con el clasicismo escultórico que la caracteriza y la vincula con nuevos tiempos, nuevos sueños, nuevos esfuerzos por engrandecerla.

    Cienfuegos necesitaba este parque: marinero, soñador, creativo, sentencioso, acusador, pretencioso, reflexivo, enamorado de lo bello y de la fantasía, que propone e invita no solo a pensar y descansar, sino a pensar mientras se descansa, a jugar con las obras y a disfrutar de ellas tanto como pueda el caminante, según sus necesidades y sus deseos.

     Con el mar como telón de fondo, desde el mar, o frente al mar como cada cual prefiera, El Parque de las Esculturas hoy nos convida a recrearnos, como un nuevo triunfo del arte en Cienfuegos, así de bien enseñó la Diosa Jagua a sus hijos, tiempo habrá para saber si el parque es bien recibido en la ciudad y cómo lo asume este pueblo que todo lo puede “…Por su Fe, su Trabajo y su Unión”.

*Este proyecto está realizado con la colaboración de muchos organismos y personas de la provincia, a los que, para evitar algún olvido se les coloca en los créditos, pero debe recordarse que intervinieron directamente en él como proyectistas los arquitectos Alexey Argúmedo Rodríguez y Mario Cruz Moscoso, participaron otros arquitectos en carácter de escultores que ya fueron mencionados, pero debe mencionarse la presencia de Alain Moreira, quien tuvo a su cargo la confección y diseño de todas las tarjas y la de Manuel Miranda quien diseñó y elaboró la arcada que sirve de portada o tránsito a la Galería al Aire Libre aledaña al parque que será testigo de obras escultóricas transitorias de pequeño formato, perforances y otras modalidades de las artes plásticas. Todas y cada una de las obras tienen la colaboración incondicional en mano de Alberto Almeida.