Escrito por: Hernando Reyes Isaza
Tomado de: http://www.altum.es/blog-club-altum/sculpture-by-the-sea/
La playa más importante de Aarhus, la segunda ciudad de
Dinamarca, es el escenario de una exposición compuesta por 65 esculturas
de 22 países diferentes. El éxito inesperado de este evento artístico
al aire libre, y proveniente de Australia, me confirma una vez más que
para los escandinavos “naturaleza” y “calidad de vida” son términos
conceptualmente indivisibles.
Mi recorrido por tierras nórdicas sigue sorprendiéndome, cautivándome
y confirmándome que los mayores encantos siempre se amparan en la
sencillez. Estas tierras vikingas lo tienen muy claro, y si a la
arquitectura sobria y recatada de esta parte del mundo, le siguió el
exitoso diseño danés de muebles y artículos para la casa con materiales
ecológicos, ahora es el turno para el arte y la gastronomía.
Aarhus ha ido dando pasos lentos pero firmes en su expansión, en su
compromiso de sostenibilidad ambiental, y en el empeño de convertirse en
toda una referencia cultural en la península de Jutlandia; no en vano
compite con decisión para obtener la Capitanía Cultural Europea en 2017.
Hace siete años abrió sus puertas el mayor museo y centro cultural de
la zona, con un éxito que supera con creces las expectativas de sus
responsables: ARoS; el mismo que hace poco más de un
mes, inauguraba sobre su techo una galería circular y multicolor que
permite al visitante “caminar sobre el arco iris”, mientras divisa la
panorámica de la ciudad en un espectro de 360º.
La visita que el heredero al trono danés, el Príncipe Frederick,
hiciera en compañía de su actual esposa Mary Donaldson a la exposición “Sculpture by the Sea”, en la australiana Bondi Beach en
el año 2000, fue el detonante para que esta idea que consigue hacer
interactuar el arte con la naturaleza llegara por primera vez a la playa
de Aarhus en 2009. El pasado 2 de junio los mismos príncipes
inauguraban la segunda edición danesa de esta exhibición que lleva el
arte de una manera muy poco convencional a los ciudadanos, pues no
solamente usa como recinto los mismos escenarios naturales de la ciudad
sin costo alguno para el visitante, sino que exige al mismo el sano
hábito del ejercicio: caminar los tres kilómetros de playa y bosques
sobre los que se han dispuesto las 65 obras provenientes de artistas de
22 nacionalidades diferentes, una tarea saludable. Los daneses están
fascinados con este concepto, y valoran especialmente el hecho de
disfrutar “sanamente” del arte al aire libre, acompañados de sus
familias, y en muchos casos también por sus mascotas. Sorprende ver a
los que hacen kayak, desembarcar de sus canoas , y visitar descalzos y
con trajes de neopreno, esta exposición que sin duda, superará
ampliamente cualquier cálculo de visitas:
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