La
obra de Arcadio se logra comprender diferenciadamente tanto como obra creativa,
así como medio de comunicación del conocimiento, por las maneras de expresar y evidenciar lo
formal en los contenidos que selecciona para referir
temas en la manifestación artística que más
utiliza: la escultura, con
prioridad en la estatuaria, donde alcanza
sus mayores méritos. Genera así tendencias al tratamiento de componentes
codificados sistematizados para mostrar acciones humanas, naturalezas, símbolos
socioculturales, contenidos contemplativos revelados con una profunda identidad
profesional y artística.
De interés resulta la caracterización de sus
temas con actuaciones que garantizan su permanencia, la adecuación a su época de
acuerdo con las condiciones del desarrollo territorial y local, así como la manera
de incorporarse a proyectos artísticos, las formas de asumir los
encargos para colocar estéticas plurales con matices, variedades asumidas en
sus representaciones como los animales, las figuraciones, las representaciones
socioculturales e imaginaciones otorgándole un particular espíritu donde lo
tridimensional se presenta de forma desbordante, ciclópea con gentileza que
seduce e invita a la participación del disfrute estético.
Su
lógica compositiva lo acerca a un realismo monumentalizado de las formas tras
un estudio y valoración de la propuesta, las escalas públicas y subjetividades donde
insertará sus producciones desde las memorias detalladas y sentidas de los
contenidos sociales económicos, culturales, entre otros. Lo colosal es la forma
que utiliza para acercar a los sujetos a
las realidades pretendidas recurso donde ubica el énfasis sus producciones.
De
esta manera Arcadio sostiene el trabajo con multiplicidad de valores, la
cualifica con recursos artísticos como la perspectiva , el color, la selección de la
dimensión, sus mixturas técnicas
que marcan su carácter y proceder, distinción talante que parte de diseños
de expectativas, consumos que obligan al cuestionamiento de la subjetividad
creativa de Arcadio con una potente función estético educativo , definida por la
originalidad, lo propositivo y las lecturas altamente manifiestas,
elocuentes, expresivas, expansivas, con fuertes contenidos simbólicos
animados como su obras Elefante y Hasta
un día (Martillo).
Un elemento
a significativo es la arquitectura, montajes y técnicas de sus obras, pero en
especial de la selección/empleo de los soportes. La utilización y tratamientos con materiales cargantes, macizos,
con sensación de robustez y brío para
modelar y fundir es una constante en su
trabajo, son un ejemplo el uso del concreto, los metales como el acero, el hierro,
esto le imprime fuerza, posibilidad de interactuación, continuidad temporal,
sacralidad social y cultural. Esto, junto a la escala dan ciertas
desenvolturas, atributos garbosos, intensas bizarradas, ideología del artista
que reproduce desde sus sentimientos, motivaciones sensaciones y aprendizajes,
enriquecida con su visión sobre la ponderosidad y compostura sólida donde la
altura, el espacio visual, la eficacia de los emplazamientos garantizan la accesibilidad con una particular sensatez y
tenacidad, oficio, laboriosidad y diligencia. Esta se combina con el uso de los
colores en tonos compactos utilizados para conseguir texturas, resaltar las
formas, destacar los rasgos y códigos constitutivos de lecturas e interpretaciones simbólicas de sus
propuestas, loables a su empeño en la época actual.
Por
otra parte la dimensión, posición vertical, los recursos sensitivos son esenciales en la visualidad y originalidad
de su estatuaria, la imagen colosal ambiental proporciona una percepción
efectiva con una libertad de actuación, fértil
imaginación avaladora de la belleza. La preferencia de sus esculturas, atestigua
la equivalencia de los contenidos de sus composiciones, las relaciones entre lo
que él propone observen y sientan los
públicos para mantener en su memoria con amenidad y aprehensión.
La
diversidad y complejidad de movimientos es de igual forma un componente muy
intenso en sus áreas y proyectos
artísticos señalado en evidencias que
hacen atrayente, ellos incitan a los públicos a su integración y uso, pues su
colocación en el tiempo social y en el derecho cultural del deleite incita al autor a una creación en una
velocidad constante que la hace permanente, coherente y visualizadora.
Constituye
un ejemplo del desarrollo de la estatuaria y la monumentaria en la ciudad de Cienfuegos. Su alcance
nacional e internacional garantiza los contendidos de la subjetividad
construida, de la identidad socializadora donde las expresiones de la nacionalidad de Arcadio emergen y resurgen en
su rico imago mundi, muy vinculada a su ser entrañable, a su
percepción social y humana tan frecuente
en las últimos tiempos en las obras de arte.
La belleza
de su producción artística le permite su
universalización, lo nutre de imágenes
alegóricas que recrea en su producción con maestría. Las ideas que representa evidencian la continuidad
de un movimiento que sabe acomodar y adecuar de forma eficiente a los entornos
socio- comunitarios, culturales y artísticos.
Aborda
con fulgor, sinceridad, lealtad y confianza la trascendencia que exige el desarrollo
de la ciudad patrimonial moderna, la hace suya con habilidad, dispuesto a dar
lo mejor de sí en el proceso creativo e innovador. Está presente desde su
percepción monumental escultórica en sus colosales o hercúleas ya mencionadas o recientemente los caballos Metamorfosis.
La
visón social que tiene del arte lo llevan a exponer en espacios públicos
recurrentes y significantes, esas son sus galerías, útiles para el mejoramiento
comunitario, que incide positivamente en la imagen urbana e incluso la hace
distintiva y única lo convierte en uno de los defensores y de los actores de
memoria que todas las generaciones lo reconocen, derecho trasgenaracional
cultural que tiene su obra acompañado de calidad artística, estética y creativa
con un alto valor lúdico y educativo, pues nunca está alejada de la identidad
de donde la produce.
Por
otra parte su empeño por permanecer lo
lleva a poseer una mayor potencialidad
expresiva de gran capacidad, por ello Arcadio asume, reasume, anuncia y resignifica, para configurar
y conformar una posibilidad de puesta en valor que le da la universalidad, le permite
acercarse a un universo dignificante, acumulador y ascendente dándole realce y
crédito a su creación.
Su
escultura monumental permite procesos espaciales apreciativos, se insertan
tanto en lo vetusto como en lo novedoso y garantiza así cierta continuidad en el recreo tridimensional.
Aquí radica el valor de su obra, en la trascendencia patrimonial, se inserta
entonces en uno de los objetivos del patrimonio mundial relacionado con la
espiritualidad en relación con intereses socioculturales diversos de
instituciones, organizaciones y organismos, relación garante de su obra. El autor la realiza
como una acción sistemática
pensada, para lograr una visión satinada
de su composición brindando una muestra atrayente e intensa así las obras son
una subjetividad relevantemente atractiva,
exteriorizando la riqueza humana.


