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| Arcadio Tomás |
- 6 Noviembre 2010
Mientras
prepara una exposición con destino a Dinamarca el próximo mes, el
artista cubano Arcadio Capote revive hoy el orgullo de haber esculpido
la figura del escritor Hans Christian Andersen en una plaza danesa.
Ocurrió hace un lustro en la ciudad natal del autor de La Sirenita y
El patito feo, Odense, al conmemorarse el bicentenario del nacimiento
del literato (1805-1875).
En esa ocasión, Jens Galschiot, afamado escultor danés, encabezó a
manera de homenaje un proyecto para ambientar con obras alusivas a
Andersen, en el entorno de la tercera ciudad en importancia del país
escandinavo.
Recreados varios personajes antológicos de la literatura mundial para
niños, como La Sirenita, Pulgarcito y El soldadito de plomo, faltaba el
más importante: el propio escritor, comentó Capote a la prensa.
Entonces Galschiot encomendó la obra al creador cubano y su
compatriota Rubén Peña, y el resultado fue un Andersen en cobre,
descalzo, que aún sentado sobre una fuente alcanza los tres metros de
altura.
Capote, quien inició su vida adulta como deportista en la
especialidad de lucha, comenzó a estudiar arte a los 27 años en una
academia de la villa colonial de Trinidad, fundada hace casi cinco
siglos en la costa sur cubana.
En esta ciudad portuaria, 250 kilómetros al sudeste de La Habana,
están emplazadas algunas de sus creaciones en tercera dimensión en
sitios como la universidad local, la refinería de petróleo Camilo
Cienfuegos (la Che Guevara) y un martillo que resulta emblemático en el
Parque de las Esculturas.
También otros lugares vinculados a la industria turística en esta
provincia centro-sureña, la ciudad de Caibarién en la vecina Villa Clara
y el balneario de Varadero incluyen sus piezas de carácter monumental
en los respectivos entornos.
(Con información de Prensa Latina)
Tomado de: Cubadebate

