Diversas han sido las versiones artísticas que recrearon a
través de los siglos, el mito del laurel
de triunfo. Esta vez los integrantes del Grupo Katey: Arcadio Tomás Capote
Cabrera, Rubén Peña Balmaseda y Orlando de la Cruz, realizaron una hermosa
escultura en el hotel Villa “Los Laureles”, ubicado en la ciudad de Sancti
Spíritus, que le da vida a la leyenda justamente en un espacio donde crecen
muchos árboles de este tipo.
El Dios Apolo, obsesionado por la belleza de Dafne, persiguió a través de un bosque a la bella ninfa,
quien no sentía ni padecía por nadie porque Cupido le había traspasado el
corazón con una de sus flechas de plomo. Ah!, pero Apolo no se conformó, él
quería obligarla a hacerla su esposa, y ella, que por más que corrió no logró escapar,
le pidió a la Diosa Diana que la salvara de esta situación a través de
plegarias enviadas al cielo.
La plegaria obtuvo una extraña respuesta, de pronto los pies
de Dafne quedaron enraizados en la tierra, su cuerpo quedó cubierto por la
corteza de un árbol y en el instante que alzó sus brazos para impulsarse y
soltarse, estos se convirtieron en ramas y su cabello se trocó en espléndidas
hojas de laurel.
Apolo retrocedió asombrado al ver lo sucedido, luego
entendió lo ocurrido y comprendió el valor y la virtud de Dafne. Enseguida
abrazó aquel árbol pleno de gracia y exclamó:
"¡Oh!, amor mío, si yo que soy Dios, lo único que pude conseguir fue un laurel, de ahora en adelante, serás el árbol a quien más honrarán sobre la tierra. Con tus hojas harán guirnaldas para coronar la cabeza de los gloriosos vencedores y yo las usaré para ceñir mi frente".
"¡Oh!, amor mío, si yo que soy Dios, lo único que pude conseguir fue un laurel, de ahora en adelante, serás el árbol a quien más honrarán sobre la tierra. Con tus hojas harán guirnaldas para coronar la cabeza de los gloriosos vencedores y yo las usaré para ceñir mi frente".

